Mostrando entradas con la etiqueta Literatura medieval. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura medieval. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de noviembre de 2011

El caballero Zifar

El Libro del caballero Zifar es el primer relato de aventuras de ficción extenso de la prosa española[1] y fue compuesto hacia 1300. Presenta rasgos de la novela de caballerías y su autor fue, probablemente, un tal Ferrand Martínez, clérigo de Toledo, que aparece en un cuento del prólogo
Para saber más

lunes, 14 de noviembre de 2011

El libro de buen amor, Arcipreste de Hita





Haz a la dama un día la vergüenza perder...

»Haz a la dama un día la vergüenza perder
pues esto es importante, si la quieres tener,
una vez que no tiene vergüenza la mujer
hace más diabluras de las que ha menester.

»Talante de mujeres ¿quién lo puede entender?
su maestría es mala, mucho su mal saber.
Cuando están encendidas y el mal quieren hacer
el alma y cuerpo y fama, todo echan a perder.

»Cuando el jugador pierde la vergüenza al tablero,
si el abrigo perdiere, jugará su braguero;
cuando la cantadora lanza el cantar primero
siempre los pies le bullen, mal acaba el pandero.

»Tejedor y coplera nunca tienen pies quedos,
en telar y en el baile siempre bullen los dedos;
'la mujer sin pudor, ni aun por diez Toledos
dejaría de hacer sus antojos y enredos.

»No abandones tu dama, no dejes que esté quieta,
siempre requieren uso mujer, molino y huerta;
no quieren en su casa pasar días de fiesta,
no quieren el olvido; cosa probada y cierta.

»Es cosa bien segura: molino andando gana
huerta mejor labrada da la mejor manzana,
mujer muy requerida anda siempre lozana;
con estas tres verdades no obrarás cosa vana.

»Dejó uno a su mujer (te contaré la hazaña;
si la estimas en poco, cuéntame otra tamaña)
Era don Pitas Payas un pintor de Bretaña,
casó con mujer joven que amaba la compaña.

»Antes del mes cumplido dijo él: -Señora mía,
a Flandes volo ir; regalos portaría.
Dijo ella: -Monseñor; escoged vos el día,
mas no olvidéis la casa ni la persona mía.

»Dijo don Pitas Payas: -Dueña de la hermosura,
yo volo en vuestro cuerpo pintar una figura
para que ella os impida hacer cuelquier locura.
Contestó: Monseñor; haced vuestra mesura.

»Pintó bajo su ombligo un pequeño cordero
y marchó Pitas Payas cual nuevo mercadero;
estuvo allá dos años, no fue azar pasajero.
Cada mes a la dama parece un año entero.

»Hacía poco tiempo que ella estaba casada,
había con su esposo hecho poca morada;
un amigo tomó y estuvo acompañada,
deshízose el cordero, ya de él no queda nada.

»Cuando supo la dama que venía el pintor,
muy deprisa llamó a su nuevo amador;
dijo que le pintase, cual supiese mejor,
en aquel lugar mismo un cordero menor.

»Pero con la gran prisa pintó un señor carnero,
cumplido de cabeza, con todo un buen apero.
Luego, al siguiente día, vino allí un mensajero:
que ya don Pitas Payas llegaría ligero.

»Cuando al fin el pintor de Flandes fue venido,
su mujer, desdeñosa, fría le ha recibido:
cuando ya en su mansión con ella se ha metido,
la señal que pintara no ha echado en olvido.

»Dijo don Pitas Payas: -Madona, perdonad,
mostradme la figura y tengamos solaz.
-Monseñor -dijo ella-, vos mismo la mirad:
todo lo que quisieres hacet; hacedlo audaz.

»Miró don Pitas Payas el sabido lugar
y vio aquel gran carnero con armas de prestar.
-¿Cómo, madona, es esto? ¿Cómo puede pasar
que yo pinté corder y encuentro este manjar?

»Como en estas razones es siempre la mujer
sutil y mal sabida, dijo: -¿Qué, monseñer?
¿Petit cordet; dos años, no se ha de hacer carner?
Si no tardaseis tanto aún sería cordel.

»Por tanto, ten cuidado, no abandones la pieza,
no seas Pitas Payas, para otro no se cueza;
incita a la mujer con gran delicadeza
y si promete al fin, guárdate de tibieza.

»Alza Pedro la liebre, la saca del cubil,
mas, si no la persigue, es un cazador vil;
otro Pedro la sigue, la corre más sutil
y la toma: esto pasa a cazadores mil.

»Medita la mujer: -Otro Pedro es aqueste
más apuesto y osado, mejor amante es éste
comparado con él no vale el otro un feste,
con el nuevo iré yo, ¡Dios ayuda me preste!

martes, 8 de noviembre de 2011

ANTOLOGÍA DE LÍRICA TRADICIONAL


1

Caballero, queráisme dejar,

que me dirán mal.

¡Oh qué mañanica, mañana ,

la mañana de San Juan,

cuando la niña y el caballero

ambos se iban a bañar!

Caballero, queráisme dejar,

que me dirán mal.

2

Ya cantan los gallos

amor mío y vete;

cata que amanece.

Vete, alma mía,

más tarde no esperes,

no descubra el día

los nuestros placeres.

Cata que los gallos,

según me parece,

dicen que amanece.

3

Si la noche se hace escura

y tan corto es el camino,

¿cómo no venís, amigo?

La media noche es pasada

y el que me pena no viene:

mi desdicha lo detiene,

¡qué nascí tan desdichada!

Háceme venir penada

y muéstraseme enemigo.

¿Como no venís, amigo?

4

Dentro en el vergel

moriré;

dentro en el rosal

matarme han.

Yo me iba, mi madre,

las rosas coger;

hallé mis amores

dentro en el vergel.

Dentro en el rosal

matarme han.

5

Desde niña me casaron

por amores que no amé:

mal casadita me llamaré.

6

A coger amapolas,

Madre, me perdí:

¡caras amapolas

fueron para mí!

7

Entra mayo y sale abril:

¡tan garridico le vi venir!

Entra mayo con sus flores,

sale abril con sus amores,

y los dulces amadores

comiencen a bien servir.

8

Salga la luna, el caballero

salga la luna, y vámonos luego.

Caballero aventurero,

salga la luna por entero,

salga la luna, y vámonos luego.

Salga la luna, el caballero,

salga la luna, y vámonos luego.

9

En el monte la pastora

me dejó:

¿dónde iré sin ella yo?

10

Por el montecillo sola

¿cómo iré?

¡Ay, Dios!, ¿si me perderé?

11

Porque duerme sola el agua

amanece helada.

(B.N.M.)

12

Que no dormiré sola, non,

sola y sin amor.

(Cancionero Classense)

13

Si te vas a bañar Juanilla,

dime a cuáles baños vas.

(Cancionero de Upsala)

14

Ai amor, amor, amor,

quan serem los dos un cor!

(Cancionero de Íxar)

15

Por una vez que mis ojos alcé

dicen que yo lo maté.

Ansí vaya madre,

virgo a la veguilla,

como al caballero

no le di herida.

Por una vez que mis ojos alcé

dicen que yo lo maté.

16

Ya florecen los árboles, Juan:

¡mala seré de guardar!

Ya florecen los almendros

y los amores en ellos, Juan,

mala seré de guardar.

Ya florecen los árboles, Juan:

¡mala seré de guardar!

(Juan Vásquez)

17

No entréis en huerto ajeno,

que os dirá mal su dueño;

No entréis en huerto vedado,

que os dirá mal su amo.

18

Mano a mano los dos amores

mano a mano.

El galán y la galana

ambos vuelven el agua clara,

mano a mano.

19

Enviárame mi madre

por agua a la fonte fría:

vengo del amor ferida.

(Cancionero de Évora)

20

Aunque quiero ser beata,

¡el amor, el amor me lo desbarata!

(Silva)

21

No me las enseñes más,

que me matarás.

Estábase la monja

en el monasterio,

sus teticas blancas

de so el velo negro.

Más,

que me matarás.

(Diego Sánchez de Badajoz)

22

¿Agora que sé de amor

me metéis monja?

¡Ay Dios, qué grave cosa!

¿Agora que sé de amor

de caballero,

¿agora me metéis monja

en el monasterio?

¡Ay Dios, qué grave cosa!

(Juan Vásquez)

23

Vos me matastes,

niña en cabello,

vos me habéis muerto.

Ribera de un río

vi moza virgo.

Niña en cabello,

vos me habéis muerto.

(J.V.)

24

Dícenme que el amor no fiere,

mas a mí muerto me tiene.

Dícenme que el amor no fiere,

ni con fierro ni con palo,

mas a mí muerto me tiene,

la que traigo de la mano.

Dícenme que el amor no fiere,

ni con palo ni con fierro,

mas a mí muerto me tiene.

la que traigo de este dedo.

25

Soltáronse mis cabellos, madre mía.

¡Ay, con qué me los prendería!

(Arbolanche)

26

Soy casada y vivo en pena:

¡ojalá fuera soltera!

(Flecha)

27

Lindos ojos habéis , señora,

De los que se usaban agora.

Vos tenéis los ojos bellos

Y tenéis lindos cabellos,

que matáis, en sólo vellos,

a quien de vos se enamora.

Lindos ojos habéis, señora,

De los que se usaban agora.

28

En la fuente del rosel,

lavan la niña y el doncel.

En la fuente de agua clara,

con sus manos lavan la cara

él a ella y ella a él:

lavan la niña y el doncel.

En la fuente del rosel,

lavan la niña y el doncel.

29

Malferida iba la garza

Enamorada:

Sola va y gritos daba.

Donde la garza hace su nido,

ribericas de aquel río,

sola va y gritos daba.

30

Al alba venid, buen amigo,

al alba venid.

Amigo el que yo más quería,

venid al alba del día.

Amigo el que yo más amaba,

venid a la luz del alba.

Venid a la luz del alba,

non traigáis compañía.

Venid a la luz del alba,

no traigáis gran compaña.

31

¿Por qué me besó Perico,

¿por qué me besó el traidor?

Dijo que en Francia se usaba

y por eso me besaba,

y también porque sanaba

con el beso su dolor.

¿Por qué me besó Perico,

por qué me besó el traidor?

32

No quiero ser monja, no,

que niña namoradica só.

Dejadme con mi placer,

con mi placer y alegría,

dejadme con mi porfía,

que niña malpenadica só.

33

Si los delfines

mueren de amores,

¡triste de mí!

¿Qué harán los hombres

que tienen tiernos

los corazones?

¿triste de mí!

¿Qué harán los hombres?

34

¡Tanto amare, tanto amare,

habib, tanto amare!

Enfermeron olios nidios

e dolen tan male.

[jarcha núm. 18]

35

Vine de lejos,

niña, por verte,

hállote casada.

quiero volverme.

[CORREAS, Vocabulario, pág. 522a]

36

Dicen que me case yo:

no quiero marido, no.

[GIL VICENTE, fol. 9]

37

Queredme bien, caballero,

casada soy, aunque no quiero.

(Cancionero musical de Palacio)

38

¡Ay cadenas de amar,

¡cuán malas sois de quebrar!

(Cancionero sevillano)


miércoles, 19 de octubre de 2011

La literatura medieval nos espera



Empezamos blog y empezamos tema. Vais a vivir una nueva experiencia adentrándoros en la Edad Media a través de los textos que se escribieron en ella, donde disfrutaremos aprendiendo cómo eran sus gentes, sus costumbres, su lengua... Nos moveremos por sus plazas, aldeas, campos, playas, castillos y monasterios.