http://youtu.be/AY12hxrtMTc
Mucho fas el dinero, et mucho es de amar,
al torpe fase bueno, et omen de prestar,
fase correr al cojo, et al mudo fabrar,
el que non tiene manos, dineros quiere tomar.
Sea un ome nesçio et rudo labrador,
los dineros le fasen fidalgo e sabidor,
quanto más algo tiene, tanto es más de valor,
el que non ha dineros, non es de sí señor.
Si tovieres dineros, avrás consolaçión,
plaser e alegría, del papa raçión,
comprarás paraíso, ganarás salvaçión,
do son muchos dineros, es mucha bendiçión.
Yo vi en corte de Roma, do es la santidat,
que todos al dinero fasen grand' homilidat,
grand' honra le fasçían con grand' solenidat,
todos a él se homillan como a la magestat.
Fasíe muchos priores, obispos, et abades,
arçobispos, doctores, patriarcas, potestades,
a muchos clérigos nesçios dávales dinidades,
fasíe de verdat mentiras, et de mentiras verdades.
Fasía muchos clérigos e muchos ordenados,
muchos monges e monjas, religiosos sagrados,
el dinero los dava por bien examinados,
a los pobres desían, que non eran letrados.
Dava muchos juisios, mucha mala sentençia,
con muchos abogados era su mantenençia,
en tener pleytos malos et faser avenençia,
en cabo por dineros avía penitençia.
El dinero quebranta las cadenas dañosas,
tira çepos e grillos, et cadenas plagosas,
el que non tiene dineros, échanle las posas:
por todo el mundo fase cosas maravillosas.
Yo vi fer maravilla do él mucho usava,
muchos meresçían muerte que la vida les dava,
otros eran sin culpa, et luego los matava,
muchas almas perdía, et muchas salvava.
Fasía perder al pobre su casa e su viña,
sus muebles e raíçes todo los desaliña,
por todo el mundo anda su sarna e su tiña
do el dinero juega, allí el ojo guiña.
Él fase caballeros de neçios aldeanos,
condes, e ricos omes de algunos villanos:
con el dinero andan todos los omes loçanos,
quantos son en el mundo, le besan hoy las manos.
Vi tener al dinero las mejores moradas,
altas e muy costosas, fermosas, e pintadas,
castillos, eredades, et villas entorreadas:
todas al dinero sirven, et suyas son compladas.
Comía muchos manjares de diversas naturas,
vistía los nobles paños, doradas vestiduras,
traía joyas preçiosas en viçios et folguras,
guarnimientos estraños, nobles cabalgaduras.
Yo vi a muchos monges en sus predicaçiones
denostar al dinero et a sus tentaçiones,
en cabo, por dinero, otorgan los perdones,
asuelven el ayuno, ansí fasen oraçiones.
Pero que le denuestan los monges por las plaças,
guárdanlo en convento en vasos et en taças:
con el dinero cumplen sus menguas, e sus raças,
más condesignos tienen que tordos nin picaças.
Como quier que los frayles et clérigos disen, que aman a Dios servir,
si barruntan que el rico está para morir;
quando oyen sus dineros que comienzan a retenir,
quál de ellos lo levarán, comienzan luego a reñir.
Monges, frayles, clérigos non toman los dineros,
bien les dan de la çeja do son sus parçioneros,
luego les toman prestos sus omes despenseros;
pues que se disen pobles, ¿qué quieren tesoreros?
Allí están esperando, quál avrá más rico tuero.
Non es muerto, ya disen pater noster, mal agüero,
como los cuervos al asno, quando le desuellan el cuero,
cras, cras, nos lo avremos, que nuestro es ya por fuero.
Toda muger del mundo, et dueña de altesa
págase del dinero et de mucha riquesa,
yo nunca vi fermosa, que quisiese poblesa,
do son muchos dineros y es mucha noblesa.
El dinero es alcalde et jues mucho loado,
éste es consejero et sotil abogado,
alguaçil et merino bien ardit esforzado:
de todos los ofiçios es muy apoderado.
Mostrando entradas con la etiqueta Libro de buen amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libro de buen amor. Mostrar todas las entradas
lunes, 14 de noviembre de 2011
El libro de buen amor, Arcipreste de Hita

Haz a la dama un día la vergüenza perder...
»Haz a la dama un día la vergüenza perder
pues esto es importante, si la quieres tener,
una vez que no tiene vergüenza la mujer
hace más diabluras de las que ha menester.
»Talante de mujeres ¿quién lo puede entender?
su maestría es mala, mucho su mal saber.
Cuando están encendidas y el mal quieren hacer
el alma y cuerpo y fama, todo echan a perder.
»Cuando el jugador pierde la vergüenza al tablero,
si el abrigo perdiere, jugará su braguero;
cuando la cantadora lanza el cantar primero
siempre los pies le bullen, mal acaba el pandero.
»Tejedor y coplera nunca tienen pies quedos,
en telar y en el baile siempre bullen los dedos;
'la mujer sin pudor, ni aun por diez Toledos
dejaría de hacer sus antojos y enredos.
»No abandones tu dama, no dejes que esté quieta,
siempre requieren uso mujer, molino y huerta;
no quieren en su casa pasar días de fiesta,
no quieren el olvido; cosa probada y cierta.
»Es cosa bien segura: molino andando gana
huerta mejor labrada da la mejor manzana,
mujer muy requerida anda siempre lozana;
con estas tres verdades no obrarás cosa vana.
»Dejó uno a su mujer (te contaré la hazaña;
si la estimas en poco, cuéntame otra tamaña)
Era don Pitas Payas un pintor de Bretaña,
casó con mujer joven que amaba la compaña.
»Antes del mes cumplido dijo él: -Señora mía,
a Flandes volo ir; regalos portaría.
Dijo ella: -Monseñor; escoged vos el día,
mas no olvidéis la casa ni la persona mía.
»Dijo don Pitas Payas: -Dueña de la hermosura,
yo volo en vuestro cuerpo pintar una figura
para que ella os impida hacer cuelquier locura.
Contestó: Monseñor; haced vuestra mesura.
»Pintó bajo su ombligo un pequeño cordero
y marchó Pitas Payas cual nuevo mercadero;
estuvo allá dos años, no fue azar pasajero.
Cada mes a la dama parece un año entero.
»Hacía poco tiempo que ella estaba casada,
había con su esposo hecho poca morada;
un amigo tomó y estuvo acompañada,
deshízose el cordero, ya de él no queda nada.
»Cuando supo la dama que venía el pintor,
muy deprisa llamó a su nuevo amador;
dijo que le pintase, cual supiese mejor,
en aquel lugar mismo un cordero menor.
»Pero con la gran prisa pintó un señor carnero,
cumplido de cabeza, con todo un buen apero.
Luego, al siguiente día, vino allí un mensajero:
que ya don Pitas Payas llegaría ligero.
»Cuando al fin el pintor de Flandes fue venido,
su mujer, desdeñosa, fría le ha recibido:
cuando ya en su mansión con ella se ha metido,
la señal que pintara no ha echado en olvido.
»Dijo don Pitas Payas: -Madona, perdonad,
mostradme la figura y tengamos solaz.
-Monseñor -dijo ella-, vos mismo la mirad:
todo lo que quisieres hacet; hacedlo audaz.
»Miró don Pitas Payas el sabido lugar
y vio aquel gran carnero con armas de prestar.
-¿Cómo, madona, es esto? ¿Cómo puede pasar
que yo pinté corder y encuentro este manjar?
»Como en estas razones es siempre la mujer
sutil y mal sabida, dijo: -¿Qué, monseñer?
¿Petit cordet; dos años, no se ha de hacer carner?
Si no tardaseis tanto aún sería cordel.
»Por tanto, ten cuidado, no abandones la pieza,
no seas Pitas Payas, para otro no se cueza;
incita a la mujer con gran delicadeza
y si promete al fin, guárdate de tibieza.
»Alza Pedro la liebre, la saca del cubil,
mas, si no la persigue, es un cazador vil;
otro Pedro la sigue, la corre más sutil
y la toma: esto pasa a cazadores mil.
»Medita la mujer: -Otro Pedro es aqueste
más apuesto y osado, mejor amante es éste
comparado con él no vale el otro un feste,
con el nuevo iré yo, ¡Dios ayuda me preste!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)